jueves, 17 de mayo de 2012
Ruidos Imaginarios
Juan tenía 8 años. Era el único hijo de una familia bastante con bastantes comodidades. En el día, jugaba en su gran patio junto a un sinfín de juguetes que le pertenecían. Y por la noche, ya agotado por los extenuantes días de juegos se iba a dormir. Cada noche, su mamá le iba a contar un cuento, o le cantaba una canción para que Juan se quede dormido, ya que era un niño muy miedoso: aborrecía las arañas, la oscuridad, los ruidos extraños, etc, etc, etc. Este día, su mamá, subió al segundo piso, golpeó la puerta y entró al dormitorio. Le cantó su canción de buenas noches:
Cada noche es larga, ay sí, que sí
Pero todos duermen para descansar
Los niños pequeños sueñan con juguetes
Los papás se alistan para trabajar
Así pasa la noche con sus largas horas
Ahora viene el día, hay que despertar
Lamentablemente, Juan, no puedo quedarse dormido. Entonces, comenzó a sentir el miedo a la soledad, de la oscuridad, esos ruidos extraños. Comenzó a gritar, llamaba a su mamá, pero ella no llegaba. Seguía escuchando los mismos ruidos que más lo atemorizaban, cuando de pronto, la mamá llegó corriendo al dormitorio de Juan. Éste, le contó lo que sucedía. La madre tuvo que quedarse toda la noche para que el pequeño se quede dormido. Le dijo que muchas veces, los niños escuchan ruidos extraños, pero que son producto de su imaginación.
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